Estos días han sido muy turbios para mí. Una neblina tapa mi mente y la confunde... No puedo reaccionar, me encuentro en una pause eterna. La gente me atropella, me invade, me busca. Solo busco amor pero mis sentimientos están presos. Es duro mi caparazón y está un poco abollado en estos momentos. Algunos hombres se confunden y quieren sólo su trofeo. Me siento un poco sola en medio de tantos seres.
Llaman los que no lo tienen que hacer y al que espero lo veo alejarse de a poco y no puedo hacer nada. Gente que busca gente. Y mi destino sigue incierto... sin encontrar un cálido abrazo, una mirada de amor, de pasión que me embriague sin correr riesgos, sintiéndome a salvo de tanta miseria.
No hay que desesperarse. Tiempo al tiempo, pero el reloj maldito corre cada vez más fuerte y pasa sobre mí, sin pedir permiso.
Todo sigue igual. La búsqueda eterna...

Voy tres veces por semana desde hace un año.
Empecé a causa del stress laboral, vida sedentaria y otras yerbas. Hoy puedo decir que gracias a este arte marcial, me puedo conectar física y mentalmente de una manera antes impensada. Se trabaja a partir del yin y el yan, manejando los opuestos (ej. si estiro, tengo que flexionar). La base: la raíz, debajo del ombligo. A partir de ahí los movimientos nacen acompañados de nuestra respiración para crear las tres formas que lo componen. Cada secuencia representa una técnica de combate; no obstante, las formas se realizan de manera pausada, produciendo una gran relajación.
Se recomienda para la salud y la longevidad.
Elimina el stress y la tensión de nuestro cuerpo. Desde que empecé no he vuelto a tener una contractura. Se los recomiendo!!!!
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Estoy cansadísima de ver en todas las vidrieras de Florida, Sta. Fé y shoppings aledaños exactamente las mismas prendas y lo peor del caso, los mismos colores que se repiten hasta el hartazgo: celeste y rosa, negro y blanco, marrón o caqui. No busques otro porque no lo hallarás. Es como descubrir una aguja en un pajar.
Ahora que tengo unos morlacos para incrementar mi guardarropas me veo sumida en una standarización idiota y por cierto muy naif que ha invadido las vidrieras porteñas.
Si bien Buenos Aires se caracteriza por su diversidad, lugares clásicos como la Bond Street, ya están inmersos en esta tendencia: la misma prenda en todos los locales aunque sea dark, vanguardista, o retro... Palermo Hollywood (o Soho, o viejo -como ustedes quieran) representa una alternativa viable aunque no está a la altura de mis bolsillos y dista de sorprenderme pero... ya a esa altura he ido a los lugares más conchetos y el mismo pullover que ofrecen a $160 lo encuentro en una galería comercial por $30 (confeccionado con la misma lana, de idéntica calidad).
¿Seré yo? No dejo de preguntarme lo mismo pero hace un mes que intento comprar algo sin ningún resultado a la vista. Otra opción que analicé fue recurrir a Zara (tienda original de España pero que en la actualidad la han "rediseñado" para que esté a la altura "latinoamericana". Una mierda, ahora no compro nada porque todo es tan lavado y sin onda...ya están a la altura del rosa y celeste aunque aún cuentan con un verde lavado para las "exigentes".
¿No sirvió de nada que más de 100.000 chicos hayan egresado de la facultad de diseño textil e indumentaria? ¿No es que se los quieren llevar a todos para las grandes marcas europeas? ¿No es que las argentinas nos morimos por estar siempre "in"?.
Por favor, con las ofertas que contamos pareciera que alguna mano negra nos está alineando en un conservadurismo igualatorio de imagen que no es menos preocupante que el ideológico y social que prima en nuestra bendita clase media.
Luego de 23 días de angustia por un inesperado retraso (ver "Atrapada en mi propio laberinto") he confirmado lo que creía anhelado. Pero lo interesante de todo esto ha sido la manera en que he finalizado con esta incertidumbre que me carcomía día a día.
Ayer le comentaba a mi psicóloga los miedos que me invadían y ella -gentilmente- se ofreció a conseguirme para hoy la autorización con la cual realizar un análisis para cortar de una buena vez con la intriga (?). No dejó de sorprenderme su actitud tan "comprometida" ya que supuestamente la objetividad es lo que prima que hasta risa me dió pareciéndome una escena de telenovela mexicana. Pero en fin, ahí estaba yo buscando la receta y prometiéndole dejar en su celular el resultado del estudio, aunque nuestro próximo encuentro tenga lugar el jueves próximo (!!??).
De ahí me dirijí -gracias a las Páginas Amarillas de la guía telefónica- al laboratorio más cercano de mi trabajo. Florida al 600. Un edificio rodeado por galerías y comercios en el que no había indicadores ni placa alguna por los cuales deducir la existencia de este Dr. K.
Previa confirmación del portero, llego al 9º piso donde fui atendida y recibida por su propio dueño. Un viejito muy simpático pero de lo más charlatán (me contó que su hijo había quebrado, que él le donó su auto, que se juntan con sus nietos todos los domingos pero que llegan tarde a la cita y terminan de almorzar a las 5 pm., que su nieta le dice que es re-divertido no como sus otros abuelos que siempre se pelean, etc, etc, etc,). Y yo con unos nervios que ni les cuento, escapada del laburo desde hacía dos horas, qué me importaba lo que me estaba contando... De repente, cual fue mi asombro cuando veo una puerta abierta por la que se veía su propia cocina...si parecía que se sentía hasta el olor al bifecito que seguramente estaba comiendo. En fin, decidí entregarme a la buena de dios y extendí mi brazo para que extraiga todo lo que él deseara.
Todo por $20 con la consigna de llamarlo por teléfono para saber cuanto antes si algo se estaba gestando dentro mío. Eso sí, antes de despedirme no pudo con su genio y me dice: ¿Lo querés tener? Pregunta un tanto incómoda, pero para no desalentar al abuelito "tan copado" un "sí, por supuesto", fue todo como respuesta.
A las 16:34 hs salió a luz el resultado: negativo. Me dejó un tanto incómoda...Será por histeria femenina pero ya me estaba haciendo a la idea y comenzaba a gustarme. Cuando le avisé a mi chico le sucedió lo mismo. Ya nos veíamos mirando Discovery Kids. Ahora solo será Venus y no está mal. Un pucho fumado sin culpa cerró el capítulo final. Y hoy vendrán los tragos y algún fasito para relajar.
Ante todo, como resabio del cristianismo imbuido en mi niñez y preadolescencia por mandato de abuela y bisabuela, tengo que realizar un mea culpa por mi discontinuidad en el blog (si es que alguien lo advirtió). Varios contratiempos influyeron para que mi tiempo se evaporara y no pudiera -con tranquilidad- escribirles.
Estoy pasando por la etapa en la que todo se reduce al resultado de una o dos rayitas, determinante para el resto de mi vida. El retraso comenzó un 3 de junio y hasta la fecha aún no hay señales de vida. Mientras, pasó mi cumpleaños, pasó un feriado largo (gracias a la muerte de Manuel Belgrano, prócer seleccionado en la época de Perón) en mi pueblo natal en donde me recluí bajo el amparo y comida de mis abuelos maternos, y donde pude festejar el encuentro con mi padre (figura casi ausente) justo en su día - el domingo en Argentina se celebró el día del padre, fecha propicia para recordar que tengo uno -. Y así los días pasaron... el 14 apareció una raya y luego no hice nada para salir de esta incertidumbre que carcome mi existencia.
Tengo 29 años, una pareja de cinco años, un dto. alquilado y muchos sueños medios muertos que vuelven a la superficie cuando el hastío y peleas conyugales se repiten una y otra vez de la misma manera en un círculo vicioso del que no veo salida... Ya lo dijo Jorge Luis Borges, el tiempo es eternamente cíclico y los temas del hombre inevitablemente son cuatro o cinco, universales (son pocas las metáforas). El hombre se encuentra encerrado en su propio laberinto y muy pocas veces cuenta con la ayuda de una Ariadna para lograr escapar. Se enreda en su propia monotonía, en sus propios leit motiv, en sus propios karmas, en sus rutinas cotidianas... Y se entrega al devenir, que es más de lo mismo.
Tal vez Ariadna sea el símbolo de las dos rayitas, esa posibilidad de poder ser otro en otra persona, quizás sea ella la que nos salva de eso "más de lo mismo". Su ovillo tal vez me conduzca a un lugar mágico lleno de sorpresas inesperadas, al mundo de la felicidad y salvación eterna pero también existe el miedo, miedo a no poder encontrar el camino, miedo a no poder ver la señal de su hilo de seda... Miedo a que el minotauro me atrape. Miedo a que finalmente no sea una Ariadna...
Siento que el tiempo se me viene encima. Intento detenerlo de todas las formas posibles pero ya comienza a notarse en mi cara y mi desesperación aumenta considerablemente.
Aquella pequeña arruguita que apenas se asomaba en mi frente, de repente ha adquirido dimensión propia, y se ha ido ramificando sin ningún reparo.
De nada han servido las barreras que he empleado para detenerla: desde hace dos años, todas las mañanas y benditas noches he untado mi cara con leche limpiadora, tónico y cremas de diversas prosapias aún cuando he llegado borracha y al alba; he despilfarrado con ello mucho dinero y tiempo en busca de "la" crema; no me he maquillado en pos de evitar deterioro cutáneo; he tomado sol siempre a partir de las 15:00 hs... ¡Y las arrugas aparecen igual!!!!!
Ni hablar del botox, cirujías o cualquier cosa que denote artificio en mi apesadumbrado rostro, temo luego no reconocerme; pero no puedo sacarme la obsesión de detenerme en cualquier espejo que se encuentre a mi alcance para contarlas y lamentarme de que ya, con 28 años en mi haber, presente una frente cubierta por esas infelices. Tampoco puedo dejar de observarlas en el rostro de las otras pobres como yo, y compararlas con las mías: esta tiene más, las mías son peores...
¡Por qué!!!!¡Díos mío, sálvame de la vejez!!!! Esto me está asustando y temo hacer lo mismo con ustedes, lectores desprevenidos de la loca de la arruga, así que prometo no volver sobre el tema, aunque más no sea hasta que me aparezcan las odiosas patas de gallo. Por ahora, intento seguir con la frente en alto amén de que pueda recurrir al flequillo para que no se noten tanto.
Mañana, 25 de mayo, los argentinos tenemos una razón por la que festejar: el cumple de nuestra querida patria. Además de ponernos contentos porque no tenemos que trabajar es una buena excusa para brindar en su honor. Mucho tenemos que agradecerle a nuestra pobre Argentina: nos presta sus hermosas tierras sin pedir nada a cambio y nosotros realmente no hacemos mucho por ella. ´
No les pido, queridos compatriotas, que griten al unísono "viva la patria" ni que se enrolen en un patriotismo de escarapelas, tango y mate con pastelistos, menos aún que en su nombre llamen a la guerra (ya vimos lo que nos pasó con la de Malvinas)o que prohíban "discursos extranjerizantes". No, no, nada de eso...
Festejemos como civiles que somos en pos de honrarla un poquito más... Sólo intentá pensar en colectivo, en respetar a la persona que está a tu lado, sin mentiras ni envidias, a hacer el bien a alguien que lo esté necesitando, a cuidar nuestras calles de los papeles que arrojamos, evitá reñir con el taxista...; o sea, sé un buen cuidadano, aunque sea sólo un día, y podremos comprobar que si todos nos unimos le daremos el mejor de los regalos. Ella estará de lo más contenta.
Cada hombre es característico de su tiempo, y en el actual hay muchos factores- sobre todo tecnológicos- que nos demuestran de una manera apabullante cómo nuestro comportamiento se va adaptando a la marea globalizante del Siglo XXI. Una de las nuevas máximas para poder sobrevivir en esta aldea es “estar conectados”. No es casual que los grandes imperios económicos hayan surgido gracias a esta consigna y que al ser humano se le haga imprescindible el uso de herramientas tecnológicas para estar con otro humano. Ojo, no es que el hombre se deshumanice -como muchos apocalípticos pronosticaron- sino que pareciera que el “vernos” está cada vez más mediatizado que nunca. Una de las maneras en que lo logramos es por medio del celu. Bendito aparato que se expande como reguero de pólvora gracias a la invasión de promociones donde el dos por uno es moneda corriente.
Una amiga mía me dijo el otro día: me lo compré porque sino me quedaba afuera, todos mis compañeros de laburo lo tenían menos yo. Y no solo por ser una herramienta de trabajo; el hecho de tenerlo denota mucho más que un medio de comunicación. Puedo asegurar que el poseerlo nos hace very important, y nos transporta al mundo vip al que nunca pudimos acceder (en cómodas cuotas todo es posible). Pero los vip siguen buscando diferenciarse de “la chusma” y gracias al nuevo desarrollo tecnológico de celus que tienen hasta cámara fotográfica y filmación lo logran. Pero, ¿cuáles son las consecuencias que semejante masificación acarrea?
El otro día paseando por un shopping en el sector de patio de comidas me di cuenta: había varias parejitas que compartían un café y todas reflejaban una misma imagen: uno de los miembros absorto con su celu, no hablando sino ocupado en descubrir o jugar con los “chiches” con los que cuenta “este bicho raro”, diría mi abuelo. El acompañante, aburrido, sin saber dónde dirigir su mirada (la mayoría mujeres); una escena semejante a la del domingo cuando el hombre se petrifica con el fútbol. ¿Será que un medio de comunicación paradójicamente produce mayor incomunicación? Y… el téte a téte no es nada fácil cuando uno se acostumbra y depende de la tecnología actual, como este blog en el que nos escudamos de toda identificación y contacto personal.
En fin, uno critica lo que usa pero no puedo dejar de pensar que el contacto con el otro cada vez es más difícil y complicado. Por lo menos esto es lo que me pasa a mí.

